Un nuevo color de la rentable factoría Pantone®

Como cada año tenemos un nuevo color de la rentable factoría Pantone®. Anuncia su Color del Año como si se tratara de una lectura experta del pulso emocional del mundo. El gesto se presenta envuelto en un lenguaje casi académico, cargado de referencias sociales, psicológicas y culturales.
Para este año, la rentable factoría Pantone® ha elegido el color Cloud Dancer (PANTONE 11-4201). Un blanco suave y etéreo que, según ellos, simboliza calma, claridad y equilibrio. Sin embargo, una mirada más crítica revela que esta decisión dice menos sobre el “espíritu global”. Sin embargo dice mucho más sobre el poder que Pantone® ejerce (y normaliza) sobre la narrativa cromática contemporánea.
Pantone® no solo selecciona un color, construye un relato que luego se vende como diagnóstico cultural. En ese sentido, Cloud Dancer resulta especialmente revelador. Elegir un blanco casi imperceptible permite a la institución ocupar una posición cómoda: la de la neutralidad.
Pantone® se presenta como un observador sensible del caos mundial, pero evita cualquier gesto cromático que pueda resultar incómodo, político o disruptivo. El blanco no toma partido; limpia, borra y suaviza. Y esa supuesta neutralidad no es inocente, es estratégica.

Los intereses ocultos de la empresa
Resulta cuanto menos curioso… que una empresa privada con intereses comerciales se asigne la capacidad de “interpretar” el estado emocional de una sociedad global. El discurso de Pantone® insiste en la idea de un mundo que necesita calma y silencio visual, pero…. ¿quién decide que eso es lo que necesitamos? Cloud Dancer parece más una respuesta a las exigencias del mercado (como…branding versátil, diseño minimalista, consumo aspiracional) que a una lectura honesta de un presente marcado por conflictos, desigualdades y tensiones visibles. En este contexto, el blanco funciona como un anestésico estético.
Además, con el color elegido por Pantone®, perpetúa la ficción de la universalidad cromática. Al presentar Cloud Dancer como un color capaz de representar a “todos”, ignora deliberadamente las múltiples lecturas culturales del blanco como, duelo, ausencia, vacío, imposición.
Esta simplificación no es un descuido, sino una consecuencia directa de pensar el color desde una lógica corporativa globalizada. Si, la diversidad se menciona en el discurso, pero se diluye en la práctica.
Un nuevo color de la rentable factoría Pantone®
Para bien o para mal, la influencia de Pantone® es innegable. Su elección se traduce inmediatamente en decisiones de diseño, colecciones de moda y estrategias de marca.
Pero ese poder plantea una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto la industria creativa está siguiendo una tendencia y hasta qué punto está obedeciendo una autoridad?. Cloud Dancer no se impone por su potencia expresiva, sino por el peso institucional de quien lo nombra “color del año”. Pantone® no refleja tendencias; las legitima y las convierte en norma.
En última instancia, la elección de Cloud Dancer expone una contradicción central: mientras el mundo se vuelve más complejo…., Pantone® responde con una narrativa de simplificación y silencio. No hay riesgo, no hay fricción, no hay incomodidad.
Y quizá ahí radica la crítica más fuerte: el Color del Año no busca abrir conversaciones, sino cerrarlas de forma elegante. Frente a esto, el verdadero acto crítico desde el diseño no es adoptar el color que Pantone® prescribe, sino cuestionar la autoridad que decide, año tras año, qué tono merece representar al mundo.
Como podéis observar, no soy muy partidario de que me impongan uno u otro color. Mucho menos una corporación que lo que realmente busca es un beneficio monetario. Las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene la suya. Esta es la mía y es solo eso, mi opinión, puede gustar o no pero es tan respetable como la de los demás.
Gracias por vuestro tiempo, por vuestra fidelidad y si este post os hace reflexionar pues…. ha servido el trabajo. Hasta el próximo post.